Sistema Osteomuscular

El sistema músculo-esquelético tiene varias funciones aparte de apoyo y protección: las articulaciones permiten el movimiento, la médula ósea produce glóbulos rojos y blancos, las células óseas liberan osteocalcina (hormona que ayuda a regular el azúcar en sangre, la deposición de grasa, y el almacenamiento del calcio), y la médula ósea almacena algo de hierro y está involucrada en el metabolismo de hierro.

Al aumentar la edad, se producen lesiones que conducen al desgaste del cartílago. Esto puede llevar a una reacción en su conjunto que puede dañar las articulaciones y causar artritis (término general que significa inflamación de las articulaciones). Los primeros signos de la enfermedad articular degenerativa son: rigidez en la mañana, dolor de espalda, rigidez en las articulaciones, o lesiones articulares recurrentes. Si se presenta rigidez en las articulaciones, el rango de movimiento se reduce, o la articulación no se mueve tan bien como lo hizo una vez, entonces se padece una enfermedad articular. Esta rigidez en las articulaciones puede ocurrir con o sin dolor.

La rigidez en las articulaciones es una característica de la artritis reumatoide (AR) que resulta de una respuesta anormal del sistema inmune, la artritis reumatoide inflama el tejido blando que recubre la superficie de las articulaciones.

La osteoartritis (OA) es la enfermedad articular degenerativa, relacionada con el envejecimiento, más frecuente, afectando cerca del 15% de la población mundial y siendo tres veces más común en mujeres que en hombres . Más del 50% de los mayores de 65 años presentan OA, lo cual les genera gran discapacidad y además termina siendo la principal causa de reemplazo articular a esa edad. Se caracteriza por un progresivo deterioro y pérdida de cartílago articular, acompañado por la proliferación de nuevo hueso y tejidos blandos en y alrededor de la articulación implicada, lo cual genera inflamación, deterioro muscular y agotamiento con cansancio físico. Las principales articulaciones afectadas son rodillas, articulaciones interfalángicas distales, caderas y articulaciones de la columna lumbar y cervical.  El principal síntoma de la OA es el dolor, con o sin limitación funcional, de la articulación comprometida, hinchazón, rigidez y crepitación (tronido de articulaciones o agrietamiento, comúnmente ocurrido en la rodilla). Actualmente, los principales tratamientos para la OA son medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINES), pero estos tratamientos no pueden inhibir la degeneración de la OA, ni corregir de forma efectiva la inflamación, el dolor y la fatiga muscular que estas injurias producen.

La artrosis es una artropatía degenerativa, inflamatoria y crónica, que puede afectar a una o más articulaciones y está fuertemente ligada a la edad (pico máximo entre los 50 y los 60 años), y con predilección por las rodillas, ciertas articulaciones de las manos (interfalángicas distales o proximales), caderas y pequeñas articulaciones de la columna. Sin embargo, puede ocurrir en cualquier articulación y puede afectar una o más articulaciones (poliartrosis).

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